
Creo que muchas veces llegamos a este camino después de atravesar una noche oscura del alma. Cuando todo parece derrumbarse. Nos miramos al espejo —a veces bien, otras no tanto— y empezamos a hacernos preguntas incómodas:
¿Esto es todo lo que la vida tiene para ofrecerme?
¿Quién soy en realidad debajo de esta ropa, de estos huesos, de estos músculos?
¿Hay algo más que células? ¿Por qué pienso lo que pienso?
Los días parecen todos iguales. No hay color, no hay emoción. Si te has sentido así en algún momento y estás leyendo esto, es porque ya comenzaste a buscar tu camino espiritual, tu camino de autoconocimiento. Un camino que, por cierto, no es todo color de rosas. Está lleno de desafíos, sobre todo de cambios de perspectiva.
Esas nuevas perspectivas que cuestionan nuestras creencias más antiguas: esas programaciones que nos ayudaron hasta cierto punto, pero que hoy ya no nos sirven. Son como una armadura. Una que llevamos desde niñas, puesta por nuestros padres, escuelas, entornos y cultura. Pero llega un momento en que esa armadura se vuelve pesada. Duele en los hombros, crujen las rodillas, y el casco no nos deja ver más allá.
Esa fue mi sensación al comenzar este camino. Esa armadura incluso me afectaba físicamente: me hacía encorvarme. Y aunque aún me pasa, ahora me recuerdo que puedo pararme derecha. He ido desmontando piezas, como si estuviera en un juego de rol donde tu personaje empieza con una armadura básica, y con el tiempo, la vas transformando. Ya no uso ese gran casco. Las botas pesan menos. De a poco, esas botas algún día se que serán alas —como las de Mercurio—.
Pero ese cambio no se hace desde afuera. Se hace desde adentro. Desde el origen de nuestras creencias. Cambiando primero el interior… y luego, lo externo.
🌾 El cambio no es lineal, es cíclico
Una de las grandes verdades que he aprendido es que el cambio no es lineal. No siempre avanzamos en linea recta ascendente. Nos enseñaron que el aprendizaje es un camino hacia arriba, constante, pero en realidad es más como una espiral. Volvemos a los mismos puntos, pero con una consciencia diferente. A veces, incluso retrocedemos, solo para tomar impulso.
También es acumulativo. Vas adquiriendo cosas, aprendiendo, integrando… y puede que no veas resultados al instante. Es como una semilla que, aunque no la veas crecer, está viva por dentro, esperando el momento de brotar.
🌿 Observar la naturaleza nos da una pista
El autoconocimiento también me ha enseñado a mirar la naturaleza. ¿Por qué nos exigimos crecer y dar frutos constantemente? La naturaleza no lo hace. Tiene ciclos: brote, flor, cosecha… pero también caída, descanso y espera. Nosotros también necesitamos nuestro otoño para soltar, y nuestro invierno para recogernos y tomar energía para florecer de nuevo.
Pareciera que el sistema actual quiere que cosechemos de nosotros todo el tiempo. Pero los frutos se agotan si no hay descanso, si no hay fuego interno que nos contenga.
Debemos respetar nuestros ciclos, pero el primer paso es aceptarlos y reconocerlos.
🔄 El proceso no es inmediato
Como ya había mencionado el camino espiritual no es una línea recta, ni un check list de cosas. No funciona con “ya hice yoga 2 meses, tres meditaciones, fui a Machu Pichu y lei 7 libros de autoayuda, ya estoy lista”. Es una práctica diaria. Un estar contigo misma. Observar tus ciclos, tus pensamientos, tus reacciones. Es desaprender y aprender constantemente. Es saber esperar. Saber cuándo sembrar, y cuánto puedes dar sin agotarte.
Porque no se trata de estirarnos hasta rompernos, ni de rendir al máximo todo el tiempo. Hay momentos para accionar, y otros para reposar y confiar.
Está bien leer, investigar, estudiar… pero recuerda que el verdadero conocimiento se integra en la experiencia. A veces, menos es más.
💬 No tienes que hacerlo sola
Al comenzar con este camino veras que no todos entienden, se siente algo solitario, incluso yo he pensado que se perdí un tornillo, pero no en verdad este tornillo era de esa armadura que ya no servía y eso cambios dan como resultado que muchas veces dejemos de hacer match con personas o entornos que antes parecían tan familiares. Eso es parte del proceso, así que te recomiendo buscar espacios seguros, guías o comunidades donde puedas compartir tu camino sin juicio. Ser vista y escuchada también es parte de sanar. Se siente distinto saber que no estás sola, que hay otras personas viviendo lo mismo. Conocer sus historias te inspira. Te hace admirar la valentía con la que otras almas también están navegando su vida.
🌱 Un consejo desde el corazón
Algo que realmente te recomiendo es no intentar cambiar a quienes te rodean. Cada proceso es personal, cada despertar llega en su propio momento y ritmo. Tu única responsabilidad es con tu camino.
Acepta que no todos están listos para lo mismo al mismo tiempo. Ofrece consejos solo si te los piden, o si alguien se siente genuinamente curioso por saber lo que estás explorando.
Y te diré algo que he aprendido: tu propio cambio enciende chispas en los demás, aunque no digas una sola palabra.
✨ Confía en tu intuición
Esta es, sin duda, una de las más importantes… y también una de mis favoritas para trabajar: escuchar y confiar en mi intuición.
Fue precisamente eso lo que me llevó a estudiar Diseño Humano y la Carta BAZI. Sentía una profunda curiosidad por comprender mi intuición, trabajar con ella y, sobre todo, darle un espacio real en mi vida, al igual que a mis otros sentidos.
Porque en el fondo, ninguna técnica o herramienta vale más que tu propia voz interior.
Escúchala. Si algo no resuena contigo, no es para ti en ese momento. Y eso también está bien.
En este blog iré compartiendo ideas, ejercicios y prácticas para que tú también puedas reconectar con tu intuición… y recordarla como el don natural que siempre ha sido.
🌕 ¿Cómo comenzar sin abrumarte?
Entendiendo que todo ocurre en ciclos. Que dentro de ti conviven muchos ritmos al mismo tiempo. Que el verdadero cambio no se refleja afuera si no ha comenzado primero por dentro.
Tómate el tiempo que necesites. Tu tiempo. Avanza a tu ritmo. Aprende a escucharte otra vez. No al ruido mental constante, sino a tu verdadera voz.
No todas las técnicas son para todos.
Algunas te servirán ahora, otras tal vez más adelante… o nunca. Y eso también está perfecto.
No estas sola o solo en esto.

Jeanine



