
Descanso, silencio y verdad
Cuando quise comenzar a escribir sobre este tema, curiosamente me encontré en medio de un bucle de desconexión conmigo misma. Estuve fuera por unos tres meses sin escribir en el blog. Parte de eso fue porque me tomé unas vacaciones, y la otra parte… porque no sabía cómo continuar después de haber alcanzado el objetivo de crear este espacio.
Lo logré, sí. Hice el blog. Y una parte de mí pensó: “ya está, listo, ahora se sostiene solo”. Pero no fue así.
En mi caso, lo único que pude hacer fue esperar a que el entusiasmo regresara. A volver a encontrarme con el motivo profundo por el cual inicié todo esto. Ese motivo es mucho más personal que solo “seguir adelante”.
Preguntarte la verdad
Una herramienta poderosa para volver a ti es hacerte preguntas, y responder con la verdad. No con excusas, no con lo que quieres escuchar, sino con sinceridad brutal.
Escríbelas en papel. Y si te da vergüenza o miedo sostener tus respuestas… quémalo.
Pero escríbelas.
Muchas veces, nuestra mente busca protegernos, suavizar lo que sentimos o disfrazarlo de excusas. Pero cuando queremos reconectarnos, lo primero es ver de frente lo que realmente nos desconecta.
¿Que es lo que te desconectó realmente?, alguna frase que escuchaste, alguien te dijo algo que calo tu herida, no pudiste hacer algo perfecto, algo te dificulta. No lo veas con el hecho de culpar o victimizar. Míralo como una investigadora, para descubrir algo en ti. Sin juicio.
Recordar que no todo es primavera
Vivimos en una cultura que nos ha condicionado a existir en una eterna primavera-verano. Siempre creciendo, siempre produciendo, siempre “logrando cosas”.
Pero la vida no es así. Tenemos ciclos:
- Ciclos grandes y pequeños.
- Momentos de cosecha y también de descanso.
- Épocas en que brillamos, y otras en que simplemente… estamos.
Descansar también es regresar a ti.
Y a veces ese descanso no se ve productivo, ni glamoroso. A veces es quedarte sentada mirando las hojas caer o las nubes pasar. En ese no hacer, el estanque agitado de tu ser comienza a calmarse… y ahí, en ese reflejo, aparece tu verdad.
Romper con la culpa de no ser productiva
Una de las cosas que más me desconectaba (y me desconecta a veces) es esa creencia de que debo ser productiva todo el tiempo. Que todo lo que haga debe servir para algo o aportar un resultado tangible.
Me costó mucho entender que hacer cosas solo porque me gustan también tiene valor.
Dibujar, cocinar, salir a caminar, escribir algo sin publicarlo… todo eso también me nutre. Y volver a permitirme disfrutar sin expectativas, me hace regresar a mi autenticidad.
Escuchar al cuerpo y a la naturaleza
Este último tiempo he aprendido que estamos profundamente conectados con la naturaleza.
Y que nuestro cuerpo, en su inocencia y sabiduría, nos habla constantemente.
Escucharlo ha sido un reto. Mi mente tiende a juzgar. Pero el cuerpo… el cuerpo no miente.
La tierra, los ciclos de las estaciones, los árboles que se despojan en otoño… todo eso nos refleja.
Y sin embargo, nos cuesta vernos. Estamos tan metidos en la mente, en las pantallas, que olvidamos observarnos a nosotros mismos.
Incluso este mundo tan polarizado y saturado de estímulos nos está gritando una verdad: nos hemos desconectado. Y lo externo refleja lo interno.
Volver al silencio del corazón
Pasar tiempo en silencio, sin distracciones, es un acto poderoso de reconexión.
No el silencio incómodo, sino el silencio sagrado, ese que aparece cuando respiras profundo y te escuchas.
A veces necesitamos un tiempo de ermitaño, alejarnos un poco del ruido externo para regularnos desde adentro.
En ese espacio, donde solo estamos con nosotros mismos, se abre el portal a lo auténtico.
Tu camino, tu verdad
Hoy en día hay tanta información allá afuera:
“Haz esto para sanar”, “Haz esto para tener éxito”, “Medita así, come esto, despierta a tal hora…”
Y aunque todo eso puede ser útil, la única forma de saber qué sirve realmente para ti es conectarte con tu verdad.
Lo que es bueno para ti no tiene por qué ser bueno para otros.
Y viceversa.
Quizás a ti te conecta andar en bici por la naturaleza.
O quizás te conecta hornear un pastel en casa mientras escuchas música.
Ambas cosas son igual de sagradas.
El punto es acercarte a ti misma con compasión, reconocer tus procesos, tu tiempo, tu ritmo.
Recordar que la naturaleza vive en ti.
Y que el silencio de tu corazón guarda todas las respuestas que estás buscando.
✨ Gracias por leerme,
Y gracias por darte este espacio para regresar a ti.
Nos vemos en el próximo post.
Jeanine




