CALDERO ESTELAR

Una guía mística y ancestral para recordar tu esencia

Reconocer tu energía verdadera: un regreso a lo que ya vive en ti

Cuando nos abrimos al camino espiritual y comenzamos a conocer nuevos conceptos, tarde o temprano nos topamos con el famoso Ego. Es uno de los más mencionados entre quienes estamos en proceso de autoconocimiento.

Conocer al ego es esencial. Saber quién es, cómo actúa y cómo identificarlo.

Para mí, el ego es esa vocecita de miedo, fantasiosa, irreal, que se la pasa inventando mil escenarios molestos en la mente. Es lo que yo llamo un mono parlanchín. El ego siempre proviene del miedo, de una versión exagerada de la supervivencia.

Si tu pensamiento viene con miedo, probablemente es el ego quien está hablando.

Pero el ego no es nuestro enemigo. No hay que verlo como tal. Es una parte nuestra, una sombra que todos llevamos. Vivimos en dualidad: luz y oscuridad. Y la oscuridad también es parte de lo que somos. No hay que evadirla, sino conocerla, integrarla y trabajarla.


Decisiones desde el ego

Cuando tomamos decisiones desde el ego, suelen desgastarnos. Nos quitan energía, nos desconectan de nuestra esencia. Están motivadas por el miedo, y aunque a veces traen lecciones, no nos expanden. Nos contraen.

Las decisiones que nacen del ego suelen tener una energía de urgencia, rigidez o miedo.

Parecen lógicas, pero no resuenan con el corazón. Suelen venir acompañadas de frases como:

  • “Tengo que…”
  • “Y si no lo hago, ¿qué van a pensar?”
  • “Mejor esto, aunque no me convence, por si acaso.”

Cuando decides desde el ego, lo haces para evitar un miedo, no para acercarte a un deseo.

Y eso desgasta.

Cuando decides desde el ego, lo haces para evitar un miedo, no para acercarte a un deseo.

Y eso desgasta.

Te empujas a encajar, a demostrar, a complacer, a competir.

Y el resultado puede ser rápido, incluso exitoso… pero internamente, no se siente expansivo.

Te quita energía en lugar de nutrirte.

A veces ni siquiera es una “mala” decisión, simplemente no es tuya. Es la respuesta automática de tu mente protectora, no la voz serena de tu alma.

¿Cómo reconocerlo?

Una buena pista es esta:

Si sientes tensión en el cuerpo, si se activa la autocrítica, si tu intuición se apaga… probablemente estás decidiendo desde el ego.

Y no pasa nada.

El ego no es el villano. Solo necesita ser escuchado, contenido… y luego, suavemente, apartado del volante.


¿Y entonces, qué es nuestra energía real?

Por otro lado, tenemos nuestra energía verdadera. Esa que nace del amor, de la presencia, del deseo genuino de crear. Es suave, ligera, cálida. Se siente en el cuerpo, sobre todo en el estómago o en el centro del pecho.

Esa energía no grita. Se sabe. Y por eso es sutil.

Es esa fuerza suave que te hace sentir paz cuando tomas una decisión, aunque no tenga lógica para los demás.

Es eso que sientes en el pecho, en el estómago, en la piel cuando algo es para ti.

Es el susurro que dice:

“Aquí sí. Aquí puedo ser.”


El ego como Flofy: mi perrita miedosa

En mi caso, entendí mucho del ego gracias a mi perrita Flofy, una westy de 7 años. Ella es muy miedosa, especialmente con otros perros. Cuando vamos de paseo, si va adelante se pone nerviosa, ladra, baja la cola, y se estresa.

Pero si la dejamos caminar atrás del grupo, va tranquila. Sin presión. Sin necesidad de liderar ni de defendernos de todo. Cuando la saco de ese rol de “líder de la manada”, ella se relaja.

💡 Y eso me hizo pensar: ¿cuántas veces hemos dejado al ego ir al frente, como un perrito ansioso?

Le hemos dado un lugar que no le corresponde.

Y al igual que con Flofy, no se trata de castigar al ego. Se trata de hablarle con cariño. De entender que solo quiere protegernos, aunque a veces se exceda. A veces, lo único que necesita es que le digamos:

“Todo está bien, no tienes que preocuparte.”


Como puedo reconocer a mi Ego

En un ejercicio para mejorar mi conexión con la intuición, una de las tareas era darle forma al ego: ponerle un nombre y dibujarlo. Yo lo llamé Steven. Y cuando Steven se pone inquieto, le hablo:

“No pasa nada, está todo bien. Puedes ir a tu camita.”

No siempre me funciona, pero cada vez son menos las veces que Steven toma el control y lidera la manada.

Te propongo hacer ese ejercicio, ponle un nombre y dibújalo, como crees que es ese Ego, es un perro, un mono, una ardilla?, ponle un nombre e identifícalo. Y hablale con cariño, entrenalo para que se vuelva un buen chico. 🐾


Tomar decisiones desde el alma

Cuando el ego se calma, entonces puedes acceder a tu energía real. Desde ahí es que tomamos decisiones con claridad, con paz. No desde el problema inventado, sino desde el deseo genuino.

Ese es el verdadero libre albedrío: elegir cómo queremos sentirnos en cada momento.

Elegir desde el amor. No es fácil, pero se practica. Y cada día mejora.


Volver a tu energía

Hemos vivido tanto tiempo identificándonos con energías que no son nuestras, que a veces creemos que somos ellas.

Pero no.

Volver a tu energía es volver a ti. A tu intuición. A tu voz interior.

Es despejar el camino y reconectar con tu esencia.

Vivir desde ahí es vivir cada vez más auténtica, más luminosa.

Es honrar tus verdaderos deseos.

Y vivir desde un espacio más amoroso, libre y pleno.

Jeanine