Este es mi primer post de la cuenta, el inicio de un viaje que ya había comenzado.

Estoy muy emocionada de comenzar este blog. Debo decir que llevo años intentando hacerlo, pero algo siempre me detenía. Faltaba inspiración, tiempo y constancia… y también sentía muchos miedos sobre hacia dónde podía llevarme todo esto. Me inventaba mil historias sobre cómo seguir, y sobre qué escribir.
Recuerdo que mi primer intento fue con un blog de viajes… y no salió como esperaba. Luego lo intenté con otro blog, esta vez enfocado en la autoconfianza, pero aún no terminaba de sentirlo mío. Poco a poco, fui descubriendo cuál era realmente mi tema: lo que de verdad me entusiasmaba.
Soy muy fan de los procesos y de las herramientas que ayudan a mejorar. Me encanta investigar para qué sirven y, sobre todo, cómo pueden ser útiles en el día a día.
Para mí, conocerse a una misma es algo profundamente valioso, un viaje que todos deberíamos hacer al menos una vez en la vida. No voy a contarte todos los complejos que he tenido que atravesar (¡incluso aquellos que arrastro desde niña!), pero entre ellos estaba la creencia de que leer y escribir no eran lo mío. En el colegio, siempre tuve malas notas en lenguaje, tanto en mi idioma como en lenguas extranjeras, especialmente en inglés. Por eso, terminé refugiándome en las matemáticas y en la ingeniería.
Pero la vida da muchas vueltas, y ahora me encuentro viviendo en un país donde el inglés es la lengua principal… y, curiosamente, volviendo a conectar con la escritura y el lenguaje.
Como ingeniera, aprendí sobre procesos, calidad y cómo aterrizar ideas en proyectos tangibles. Aprendí a rentabilizar, a gestionar, a vivir en un mundo de energía masculina: estructuras, rigidez, comparación y competencia. Un entorno en el que el valor se mide por lo que tienes y no por lo que eres.
Llegado un punto, sentí que había tocado techo. Para avanzar, debía subir otro peldaño dentro de la pirámide corporativa. Vi el camino que había construido con cierta decepción: sin magia, sin mi propia energía, cumpliendo expectativas ajenas. Entonces comenzaron las preguntas.
¿Es este realmente el rumbo que quiero para mi vida?
¿Dónde quedo yo en todo esto?
No sabía por dónde comenzar… y, para ser sincera, hasta había olvidado quien era yo realmente.
Así empecé a explorar diferentes herramientas, técnicas, a estudiar la energía desde una mirada más ancestral. Llegué, claro, a la astrología, al tarot y a muchas otras prácticas que iré compartiendo en este blog. Todo me fue útil en su momento. Mi intención era reconectar con mi intuición, trabajar mi energía vital, conocer mis ritmos y aprender a escuchar a mi alma.
Me preguntaba:
¿No habrá algo que me ayude a entender cómo se mueve mi energía en el mundo?,¿Cómo puedo tomar decisiones alineadas a mi alma?, ¿Cómo identifico hacia dónde va mi camino?, ¿Existe eso del propósito?, ¿Hay algo que me muestre pistas para entenderlo?
Y como he aprendido durante este camino de autoconocimiento, cuando haces las preguntas correctas, el universo responde de las maneras más sutiles y mágicas.
En conversaciones con amigas aparecieron la carta BAZI y el Diseño Humano —quizás en otro post te cuente cómo estas conversaciones ocurrieron a más de 10.000 km de mi ciudad natal, sincronías perfectas en momentos justos—. Entonces comencé, autodidacta y curiosa, a consumir toda la información posible y a ponerla a prueba con mi propia experiencia de vida. Fue todo un hallazgo y gran parte de la información me hizo mucho sentido. Comprender estas herramientas me ha permitido ver con más claridad el proceso que estoy viviendo, su sentido y hacia dónde puedo dirigir mi energía de forma más eficiente.
Me han enseñado a vivir más alineada con los deseos de mi alma… y a identificarme menos con los deseos de mi ego. He aprendido a aceptar mis tiempos y mis ritmos. A entender que todo es parte del diseño perfecto de nuestra evolución.
Aunque todavía cargo con la creencia de que no soy muy buena hablando o comunicando, —sí, soy de esas personas que se pone nerviosa al hablar en público y que tiende a buscar la perfección en todo lo que inicia—, decidí derribar esa creencia limitante a través de la escritura. Aprendí que, muchas veces, es mejor hecho que perfecto.
Y por eso nace este blog.
Para dejar aquí el conocimiento que he ido adquiriendo, para practicar la escritura y, de paso, para ayudarte a ti, querido lector o lectora, si estás viajando una senda similar a conocerte a ti misma.
Ojalá encuentres aquí herramientas, inspiración y recordatorios para escuchar tu intuición y vivir una vida que fluya a tu verdadero ritmo.
Gracias por estar aquí. No estás sola o solo en este camino. ✨

Jeanine



